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Mercados: Se acabó el „usar y tirar“

Carga de las aguas fangosas en la nueva instalación.(Julio 2009) El proyecto „Hagar“ („Piedra“), en Palestina, muestra de forma ejemplar cómo se puede reducir el impacto medioambiental de la producción de piedra en un país en vías de desarrollo. En la región de Hebrón se desarrollan y se ponen a prueba ideas para, entre otros temas, la eliminación del lodo de las serrerías, al tiempo que se busca la manera de conseguir que todos los implicados participen. El proyecto fue promovido por la Comisión Europea desde diciembre de 2006 hasta julio de 2008 con un presupuesto de 770.000 €, bajo la dirección de la ONG italiana Agenfor.

La industria palestina de la piedra es un factor económico importante en un país pobre en recursos naturales: existen unas 300 canteras y alrededor de 600 talleres de producción, que emplean aproximadamente a unas 15.000 personas. Los ingresos de cerca de 450 millones de dólares al año, representan el 5 % de la economía palestina.

Los problemas que comporta la industria también son enormes, ya que los lodos que producen las serrerías suelen acabar en el alcantarillado: vagones cisterna se encargan de recoger el lodo en los talleres y, simplemente, lo depositan en otro lado directamente en los sumideros. Si bien esto está prohibido, hay pequeñas empresas que se han especializado en esta forma de tratamiento de los residuos.

En otros lugares, estas aguas fangosas se depositan en pozos abiertos donde, tras secarse, y por la acción del viento, se esparcen por el territorio cubriendo casas y campos con una capa de polvo blanco.

Además de estos problemas medioambientales, la industria palestina de la piedra tiene que enfrentarse a los problemas típicos de un país en desarrollo: el valor añadido es bajo, de forma que, en comparación por ejemplo con las empresas italianas, en proporción, se extrae una cantidad de piedra muy inferior. Los residuos, aquí en forma de pedruscos, también se depositan en cualquier sitio.

El material extraído es la piedra calcárea Jerusalem Stone. La mayor parte de la producción va a parar a Israel; cerca del 20 % se exporta a otros países.

Al principio del Proyecto „Hagar“, se llevó a cabo un riguroso inventario de existencias de las empresas, sus trabajadores y la producción; con el objetivo de poder después valorar de forma exacta el impacto de las medidas tomadas.

En esta fase fue necesario mucho trabajo de persuasión y hubo que hacer frente a la desconfianza. También fue necesario mucho escepticismo por parte de los participantes del proyecto: el 90 % de los empresarios palestinos encuestados admitieron que, si bien existen medidas de eliminación de residuos, estas suelen consistir simplemente en depositar el residuo en cualquier lado.

Agenfor aportó las experiencias del norte de Italia, que son transferibles a la situación en Palestina: tanto allí como aquí existen dos nodos centrales – Verona/Carrara por un lado, y Hebrón/Belén, por otro -, y, en ambos sitios hay una gran cantidad de empresas de la industria pedrera con el correspondiente peso en la economía, y el correspondiente impacto medioambiental. En la regiones de Hebrón y Belén se concentra el 75 % de las empresas pedreras palestinas.

Gran parte del know-how italiano se pudo aplicar también en este caso. Como medida técnica, se construyó una instalación para la deshidratación de lodos, en la que los camiones cisterna deben depositar su carga. Sólo esta instalación supuso un coste de 380.000 €. El Proyecto se encargó de investigar también la forma en que la instalación pueda superar sin detenerse las frecuentes turbulencias políticas que sacuden Palestina.

Se prestó especial atención a la rentabilidad económica. Extrayendo cerca del 95 % del agua de los lodos, se consigue un agua reutilizable que puede ser vendida otra vez a las serrerías. Con filtros adicionales, se podría reutilizar incluso en regadíos, según se indica en el informe final.

Respecto al fango seco, el Proyecto recomienda la posibilidad de usarlo como cal, con colores, o como agregado para aisladores eléctricos o en filtros industriales. Los pedruscos de las canteras podría usarse como grava para la construcción de calles. Los sillares más grandes ya se usan como muros en los márgenes de las carreteras.

En las canteras abandonadas, que hasta ahora permanecían como cicatrices en el paisaje, se podrían instalar vertederos para las basuras municipales, se indica en el informe final. Para impermeabilizar el fondo se puede usar, una vez más, el lodo deshidratado.

Desde el punto de vista técnico, el Proyecto ha sido un éxito: la instalación para la deshidratación del lodo funciona. Lo que aún no se ha conseguido es una gestión efectiva que consiga mantener la empresa a flote, también desde el punto de vista financiero.

El último paso que se ha dado es la unificación de la gestión de residuos para Hebrón y Belén: a partir del 25 de junio los implicados quiere crear un consejo común („Joint Service Council“) para coordinar los esfuerzos de ambas regiones. Para la segunda instalación proyectada sólo falta la financiación.

El informe final se puede descargar desde la web del proyect.

Agenfor

Fotos: Agenfor

Las nuevas instalaciones para la deshidratación de lodos