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Diseño: Cómo hacer tangible la ausencia de las víctimas

(Septiembre 2011) Hemos vuelto a mirar nuestras notas de entonces. En un newsletter, un joven que vivía entonces en Manhattan cuenta que había ido al hospital en respuesta a una petición para donar sangre y se quedó para seguir ayudando. Una mujer recordaba la última llamada de su marido: estaba en el piso 110, le dijo, y no iba a conseguir salir de allí, „dale un beso a los niños, te quiero, good-bye“.

„Ausencia reflejada“ („Reflecting Absence“), es lo que pretende hacer patente el memorial creado por el arquitecto Michael Arad. Esta intención se alcanza mediante el fascinante diseño, reforzado por la idea de la durabilidad que transmite el hecho de que los estanques nunca se llegan a llenar, a pesar de la gran cantidad de agua que reciben, y el estanque mayor incluso desaparece en los más pequeños.

Arad es hijo de un diplomático israelí, y trabajaba en el Servicio de Vivienda del ayuntamiento de Nueva York. Su idea inicial era colocar las dos cataratas dentro del río Hudson. „¿Se podría hacer un agujero en un río?“, se había preguntado, según cuenta en una entrevista.

Se realizó un considerable esfuerzo previo para asegurarse de que la instalación podía funcionar de forma duradera. Se creó un mini-modelo de madera que fue puesto a prueba en Canadá en invierno, hasta que se encontró una solución para calentar el agua.

Recientemente tuvo lugar una prueba en Brooklyn en un estanque del mismo tamaño y el mismo material. Aquí se trataba de probar el efecto óptico del monumento: el agua tenía que caer en forma de hilos sobre los bordes. También se probó, por ejemplo, si las flores que dejasen los allegados de las víctimas podrían obstruir el ciclo del agua.

Las paredes de los estanques en la zona de las Torres Gemelas están cubiertas con gneis Jet Mist negro, extraído en Virginia e instalado por la empresa Port Morris Tile & Marble, del Bronx. La superficie está apomazada. Se han utilizado cerca de 5000 m² de esta piedra para cubrir las paredes de hormigón y acero, lo que supone un total de 4800 placas con unas medidas aproximadas de 1,50 x 0,70 m y 5 cm de grosor.

Port Morris Tile & Marble también se encargó del pavimento de la plaza. Aquí se utilizó granito Verde Fountain flambeado procedente de África y elaborado en Italia. Las placas del suelo son de 1,5 m de largo por 0,3 m de ancho y unos 8 cm de grosor. Se han colocado cerca de 10.350 m². Los espacios intermedios, con una superficie de 5.850 m², están cubiertos por adoquines.

Alrededor de los estanques, un muro recuerda los nombres de las casi 300 víctimas de los atentados con bomba de febrero del 1993 en el World Trade Center, y los ataques del 11 de septiembre de 2001. Recordamos que el nuevo siglo comenzó con los ataques aéreos a las Torres Gemelas (vuelo 11, vuelo 175), al Pentágono (vuelo 77), y en Pennsylvania (vuelo 93).

El próximo año se espera la inauguración del 9/11 Museum, también en la Zona Zero, que albergará un centro de visitantes. El proyecto para el edificio corre a cargo de los arquitectos Snøhetta.

El coste del monumento y del museo se estima en unos 700 millones de dólares. El mantenimiento supondrá unos 50 o 60 millones de dólares anuales.

Monumento al 11-S en Manhattan

Port Morris Tile & Marble (Mail)

Nuestro artículo sobre el monumento al 11-S en el Pentágono

Listado de los monumentos sobre el 11-S