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Mercados: Cómo garantizar la reutilización del material desde el momento de la venta

(Octubre 2011) El mejor ejemplo lo proporciona la empresa alemana Draenert. El fabricante de muebles exclusivos ha incluido hace poco las mesas de la serie „Barcode“ en su catálogo, decoradas con líneas como las de los códigos de barras. La particularidad de estas mesas es que Draenert ha utilizado „piedras del proceso de producción“, como se indica en la nota de prensa. Estos muebles de diseño se componen, por lo tanto, de restos. ¡Y el productor incluso lo resalta!

Si bien hay que señalar que la intención no es, en ningún caso, vender residuos a precio de oro. Más bien, la empresa intenta añadir el valor de lo ecológico a la alta calidad de diseño y original elaboración de sus productos. Pero el hecho de que una empresa como Draenert se perfile comunicando que han usado restos para sus productos muestra de forma evidente la importancia y la imagen positiva del tema de la sostenibilidad.

Esto no es nuevo. La novedad reside en que, desde hace algún tiempo, el tema de la ecología se ha reducido a una sola cuestión: si el material es reutilizable o no.

Las campañas de comunicación del vidrio o el aluminio lo muestran claramente: hablan casi exclusivamente de sus altas cuotas de reciclaje, ocultando otros aspectos bajo la alfombra.

Esta tendencia es peligrosa para la industria de la piedra, ya que el sector nunca ha resaltado la capacidad de reciclaje de su material. En vez de eso, se hace hincapié en su longevidad.

Pero veamos dónde se encuentran hoy en día ejemplos de reciclaje de la piedra natural.

Además de la serie „Barcode“ de Draenert, se nos ocurre una idea del estudio belga Rotor, cuyo equipo se puso en marcha para recuperar piezas del desmontaje de las placas de mármol de una fachada de la Universidad de Bruselas. Los diseñadores crearon con ellas mesas montadas sobre patas procedentes de residuos metálicos y asientos de madera reciclada.

Una práctica muy antigua es el reciclaje de columnas procedentes de templos griegos y romanos y que se pueden encontrar en catedrales del norte. Su valor no lo representa sólo el material, sino también la historia que lleva consigo.

Hoy en día, hay empresas que se encargan de comercializar baldosas procedentes de antiguos castillos. Los adoquines de viejas calles también se reelaboran y reutilizan, aquí sin implicación histórica.

Un caso especialmente llamativo de reciclaje en el sentido de preservar el pasado, se muestra en el Brooklyn Bridge Park, en Nueva York, donde no se desechó la madera proveniente de antiguos almacenes, sino que se reconvirtió en bancos para el parque. Los asientos en los límites del parque se fabricaron utilizando restos de dos puentes. „Quisimos conservar las capas de la historia“, explican los arquitectos en un vídeo.

También de Estados Unidos llega una idea de reciclaje sin ánimo de lucro: Habitat for Humanity recoge en su ReStore encimeras de cocina usadas y las revende a precios ajustados a gente que no se las podría permitir de otra forma.

La web británica Stonelocator presenta desde este mes de julio una idea innovadora: un buscador de residuos de la producción de piedra a la venta. Estos deberán tener un tamaño mínimo de 0,5 m², dicen en la web. Está por ver si el concepto funciona. Aún no hemos recibido respuesta a la pregunta que les hicimos.

Lo que es evidente es que la piedra natural es un material ideal para el reciclaje. Incluso en forma de fragmentos, su longevidad es extrema, pudiéndose utilizar en última instancia como grava o gaviones. Uno de los principios del desarrollo de productos es especialmente aplicable a la piedra: „Sólo se producen residuos cuando falla el diseño.“

El programa Cash For Clunkers („Plan Renove“) en Estados Unidos y Alemania, en el que el Estado proporciona ayudas para la compra de un coche nuevo si se entrega el coche viejo, nos sugiere una nueva idea. Quizá los vendedores de piedra natural podrían garantizar el reciclaje posterior y, de esta manera, publicitar la sostenibilidad del material.

Sería concebible que una asociación organizase una campana de este tipo mediante la creación de una empresa, que podría recibir ingresos por dos vías: la reutilización del producto mismo, y la primera venta, en la que el cliente pagaría extra por la garantía de reciclaje.

¿Aceptarían esto los consumidores? Los „Lohas“ seguro que sí. El investigador americano de tendencias del consumo Paul Ray ha descrito este grupo de clientes: el centro de su estilo de vida es la salud y la sostenibilidad (Lifestyles of Health and Sustainability). Su lema es, en cierta medida, „mejorar el mundo yendo de compras“. Paul Ray supone que aproximadamente un tercio de los consumidores pertenecen a este grupo.

¿Y qué hay de las asociaciones? Hemos preguntado en Euroroc, que agrupa a las diversas asociaciones de la piedra natural en Europa. Su secretario general, el Profesor Gerd Merke ha respondido: „El concepto de Cash for Clunkers es muy digno de consideración, sobre todo en grandes proyectos de construcción. Pero vamos a necesitar todavía un gran esfuerzo formativo para que nuestras asociaciones estén en condiciones de adoptar y aplicar medidas semejantes“.

Draenert

Rotor

Brooklyn Bridge Park (Video, 1)

Stonelocator

Lohas