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Armadillo Vault en la bienal de arquitectura de Venecia: rompecabezas flotante de piedra con 399 piezas y 24 t de peso

Armadillo Vault: Regreso al futuro con una bóveda que se sostiene a sí misma con una técnica ancestral.

Esta antigua construcción de bóveda se soporta a sí misma gracias a su propio peso / Los cálculos y la fabricación se han llevado a cabo con métodos modernos

Los armadillos son animales prehistóricos que han sobrevivido hasta ahora. La bóveda que lleva su nombre, y que se puede ver en bienal de arquitectura de Venecia hasta el 27 de noviembre, también se remonta al pasado, ya que hace uso de una antigua técnica de construcción bajo el principio que también se aplica a los puentes, y que permite que se mantengan estables gracias a su propio peso.

Las palabras claves podrían ser „regreso al futuro“. Y es que la bóveda de armadillo se ha realizado mediante cálculos y planificaciones mediante ordenador, lo que permite estructuras con las que los antiguos maestros ni siquiera se atrevían a sonar.

La bóveda en la histórica Corderie dell’Arsenale, en Venecia, se extiende sobre unos 16 m y cubre una superficie de 75 m2. Fue construida con 399 piezas, se sostiene sin soporte y, además, está separada de m2 de las columnas de la sala por elegantes cortes.

Cabe destacar que la construcción ni siquiera está tensada, como en otras bóvedas, por cables de acero que recorren la piedra. Se sostiene únicamente por su peso de 24 t, que mantiene estable este rompecabezas flotante.

La construcción fue diseñada por el Block Research Group de Philippe Block, profesor de la ETH Zürich. Los cálculos y las animaciones por computador fueron llevadas a cabo por Ochsendorf DeJong & Block (ODB Engineering) con Matthew DeJong (profesores de la Universidad de Cambridge), John Ochsendorf (profesor del Massachusetts Institute of Technology), de nuevo Philippe Block, y Anjali Mehrotra.

Las piedras del rompecabezas, de piedra caliza, han sido fabricadas por Escobedo Group en Texas, USA. Allí, el municipio de Buda, se probó también por primera vez el conjunto. Después, las piezas se trasladaron a Venecia y fueron montadas allí por el mismo equipo en el plazo de 3 semanas.

Después de la Biennale, la bóveda se volverá a montar en otro lugar – esta movilidad ilimitada, y la completa reutilización de las piezas son también particularidades de esta construcción, que hacen esta antigua técnica tan atractiva en el presente.

Además, de esta forma se reduce la emisión de gases CO2 en cerca del 90%: normalmente, estas estructuras se suelen fabricar con hormigón armado.

Las piezas están unidas entre ellas sin mortero. Para su instalación, se colocaron primero sobre un soporte simple, que fue retirado cuando se pusieron las piedras clave en los puntos más altos de la construcción.

La bóveda tiene varios cortes elegantes que la separan de dos de las columnas de la nave.

La forma de las piezas del puzle y su posición se basan en el recorrido de las líneas de fuerza dentro de la construcción. La estabilidad de la Armadillo Vault solo es posible mediante estos cálculos previos mediante ordenador.

Nos da que pensar: qué habrían dado los constructores de siglos pasados por poder calcular con exactitud la estática de las construcciones que se imaginaban.

Este tipo de construcción requiere también un material con determinadas condiciones. Los cálculos realizados con el software RhinoVault, desarrollado por el Block Research Group, determinaron que la piedra debía tener un grosor de menos de 5 cm, de otra forma, corrían el peligro de que el puzzle cayera debido a la gran presión.

Las piezas alcanzan un grosor máximo de unos 13 cm en las partes donde la construcción toca el suelo.

Esta unión tiene lugar sobre los amplios pies de acero, que derivan el peso de la estructura hacia una gran superficie. Y es que en los suelos de la histórica nave no se podían hacer agujeros. Por esta razón, los anclajes de tracción de acero discurren entre los pies de la construcción.

Finalmente, fabricar 399 piezas de puzle con distintas formas requiere una planificación detallada. Por ejemplo, los especialistas de Escobedo no serraron las superficies de la piedra con una forma redondeada, ya que para ello habrían tenido que girar cada pieza por separado. Prefirieron asumir que la superficie del „armadillo” tenga una apariencia escamosa, lo que al fin y al cabo da nombre a la construcción.

La parte inferior, por el contrario, sí fue serrada en redondo y además en tiras individuales, tal y como muestra un video. Los canteros golpearon entonces las tiras de forma manual para retirarlas, lo que otorga a la parte inferior una apariencia más amplia.

En este sentido, la „bóveda armadillo“ es también un ejemplo de cómo las limitaciones se pueden convertir en algo positivo si se cuenta con cabezas creativas y artesanos experimentados.

Y una particularidad más de esta construcción: la piedra clave se fabricó en último lugar, cuando la primera prueba estaba ya completamente montada. De esta forma, se pudo comprobar la tolerancia entre los cálculos del ordenador y el montaje real del puzzle. Y es que, como ya hemos dicho, no se ha utilizado mortero como adhesivo ni como compensación.

Experimento sobre el Armadillo Vault: (de izq. a der.) Matt Escobedo (General Manager de Escobedo, e hijo de David), David Escobedo (Propietario de Escobedo Group) y Alejandro Aravena (curador de la Biennale). Philippe Block probablemente está tras la cámara en esta foto.

Al parecer, la construcción es tan estable que podría soportar un equipo completo de jugadores de fútbol americano.

La bóveda armadillo está descrita con más detalles en la revista „Detail” (Octubre 2016) en inglés y alemán. (MOdS)

Video

Block Research Group

ODB Engineering

Escobedo Group

Detail“ (Octubre 2016)

Fotos: Escobedo Group

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(27.10.2016)