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Arte: Piedra viviente

(Julio 2011) Si hubiera vivido en la época actual, probablemente habría sido director de cine. El escultor conocido tan sólo como el Maestro de Naumburg dominaba como ningún otro el arte de expresar todo el carácter de sus figuras mediante un simple gesto o una mirada.

En la ciudad de Naumburg, en Alemania, se puede visitar hasta el 2 de noviembre una gran exposición sobre este escultor del siglo XIII.

Sus obras más conocidas se pueden admirar en la catedral de la ciudad, y están consideradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Una de ellas representa a la marquesa Uta, una de las patrocinadoras de la catedral. Quizá el artista quiso representarla como una mujer con una vida privilegiada: nacida rica, sin conocer nunca el hambre o la enfermedad, más bien sorprendida por los esfuerzos y preocupaciones, la lucha constante a la que se enfrentan los demás y, por lo tanto, algo abstraída y distante, por la forma en que se tapa la mejilla con la capa.

De hecho, el artista nunca conoció a la Uta histórica. Cuando él llegó a Naumburg, los antiguos mecenas llevaban ya unos 200 años muertos. Quizá se hizo una idea mediante dibujos de la época y aplicando mucha fantasía, igual que un director de cine crea caracteres que se adapten a un argumento determinado: sus figuras reflejan un mundo interior movido por los sentimientos.

El nuevo espíritu artístico, que empujaba a representar el mundo de forma realista, se refleja también en los motivos botánicos que adornan la catedral, utilizados por primera vez en los edificios de la corte francesa y expandidos por toda Europa junto con la aspiración a construir catedrales cada vez más altas.

Cada una de las figuras coloreadas está construida a partir de un solo bloque de piedra caliza de Freyburg. La piedra, como casi toda la utilizada para construir la catedral, procede de un lugar a unos 10 km de Naumburg. Del total de 12 estatuas, mostramos las de los marqueses Uta y Ekkehard, así como las de Reginaldis y Hermann.

La exposición presenta más de 300 obras escultóricas en piedra y también pinturas en vidrio y en libros, así como selectos documentos históricos de diversos países. El punto fuerte lo constituye el grupo de esculturas de la catedral francesa de Reims, en las que se inspiró el Maestro de Naumburg.

Por cierto: muy cerca de Naumburg se encuentran Meißen, capital de la porcelana; y Görlitz, en Sajonia, donde se puede ver actualmente una exposición sobre la Via Regia, que unía antiguamente los Países Bajos con Polonia.

¿Y por qué nos hemos atrevido a afirmar al principio que el Maestro de Naumburg sería hoy un director de cine? Su marquesa Uta nos ha recordado a una escena de la película „Gilda“, de Charles Vidor (1946): Rita Hayworth era ya por entonces una superestrella y, en su primera escena (1, 2) en esta exitosa película se expresa todo lo que se puede decir sobre una femme fatale.

Exposición „El Maestro de Naumburg“