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Los Beethoven y Liszt del sector del mármol y del granito están en camino

Desde hace varios años, está teniendo lugar una modernización en la industria de la piedra. En la Marmomacc de este año, en Verona, se han vuelto a ver algunos ejemplos, que comentaremos de forma detallada en próximas ediciones.

Para entender el significado de esta renovación de la piedra, remontémonos a unos 200 años atrás, y echemos una mirada a la construcción de pianos, que estaba experimentando entonces enormes cambios, impulsados por las excentricidades de algunos músicos, y que fueron posibles gracias a nuevas tecnologías.

Uno de los pianistas más famosos de la época era Franz Liszt (1811-1886): una superestrella en concepto moderno, y que golpeaba las teclas de tal forma durante sus actuaciones que el piano solía acabar destrozado.

Este final era esperado con emoción por el público, que lo celebraba con euforia, a menudo también provocando los gritos y desmayos en hilera de numerosas damas.

Hay que tener en cuenta que los pianos de entonces se construían exclusivamente con madera, y se parecían más a un cémbalo que a los pianos actuales.

Los cañonazos musicales de Liszt y de otras grandes estrellas, como Beethoven, contribuyeron a que los constructores de pianos decidieran introducir el hierro forjado, entonces un material innovador, en la estructura del piano. Otra innovación tuvo lugar en la fabricación de alambres, que permitió colocar cuerdas más gruesas para las notas más graves.

Al final de ese proceso surgió el actual pianoforte. Su curioso nombre refleja el asombro de los contemporáneos por el hecho de que el instrumento pudiera producir sonidos muy altos pero también muy bajos.

Su ampliación es el piano de cola, que también tiene muchos componentes de hierro.

En la industria de la piedra, son los -nada excéntricos- diseñadores de producto los que hacen avanzar el desarrollo. En primer lugar, se encuentran los diseñadores italianos, pero también llegan ideas innovativas de otros países, que requieren nuevos usos de tecnologías como la máquina CNC, la sierra de hilo o el corte por chorro de agua sobre los que antes ni siquiera se podía imaginar.

Y esto es bueno para la industria de la piedra, ya que así puede no solo presentar nuevos productos, sino otorgar una imagen moderna al material.

Al mismo tiempo, significa también que el romanticismo del martillo y el cincel queda relegado a un segundo plano.

Algo parecido tuvo lugar en el mundo de la música hace 200 años.

Un bello episodio cuenta sobre un pianista que consiguió poner música a un poema finalizando su obra a altas horas de la madrugada. Estaba tan emocionado por ello que agarró su piano de madera bajo el brazo, fue a despertar al poeta y tocó el poema delante de su casa „con ardoroso entusiasmo“, según las fuentes.

A los vecinos no les hizo gracia. Y se ocuparon de bajar la temperatura del músico y poner un rápido fin a la romántica escena dejando a ambos en la calle para el resto de la noche.

Caricatura de Franz Liszt con un piano de construcción antigua, completamente de madera (probablemente sobre 1845). Fuente: Wikimedia Commons(14.10.2014)