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¿Podrían las canteras vender sus desechos a parques eólicos marinos?

Las escolleras se utilizan desde hace tiempo para, por ejemplo, la instalación de cables o pipelines que atraviesan el mar. Recientemente, se empiezan a utilizar en parques eólicos submarinos y, puesto que este tipo de instalaciones empiezan a surgir en gran número, quizá resulte un tema de interés para las empresas de piedra natural, sobre todo si disponen de canteras en la costa. En estos parques podrían revalorizar sus desechos. No obstante, son necesarias piedras con unas medidas concretas.

Algunas cifras para situarnos: En el parque eólico Butendiek, en el mar del Norte, se han utilizado 250.000 t de piedra, según informa el periódico alemán Nordsee Zeitung. Con un total de 80 aerogeneradores, eso supone unas 3000 t por aerogenerador. Cuando se mira el listado de torres eólicas instaladas a nivel mundial y las que está previsto instalar (ver enlace), las cantidad de piedra necesaria es enorme.
Hasta ahora, el material ha sido proporcionado por empresas que se dedican, por ejemplo, a la construcción de carreteras.

Pilar de un parque eólico. La forma de flecha facilita el anclaje en el suelo. Foto: Doti / Matthias Ibeler

El hecho de que se requiera piedra para los parques eólicos marinos tiene que ver con el agua y sus particularidades. Un pilar anclado en el fondo del mar resultaría fácilmente arrancado y caería. El fenómeno es bien conocido y tiene que ver con las corrientes que se crean en torno a obstáculos en el agua.

La medida protectora frente a este fenómeno se llama „protección contra la socavación“.

Se trata de colocar dos capas de piedra en torno al pilar de la turbina de viento. Según la profundidad y las circunstancias del terreno, el diámetro de una base de ese tipo puede llegar a medir 20 m o más.

Como hemos mencionado, se aplican dos capas: directamente sobre el suelo marino se colocan piedras gruesas, formando la llamada „capa de filtro“. Estas piedras tiene la función de evitar que se forme presión sobre el suelo y que la arena sea barrida por la corriente.

Para que la corriente, a su vez, no se lleve estas piedras, se coloca por encima una „capa de protección“ formada por bloques de piedra.

Las piedras son transportadas, según la localización de la turbina, mediante tuberías o con barcos especiales con paredes laterales abiertas.

Actualmente existen también alternativas a las escolleras. Una de ellas son los llamados containers de arena, que tienen la apariencia de grandes cojines llenos de arena.

Los defensores del medio ambiente ven con buenos ojos las escolleras de piedra: según diversas pruebas realizadas, se ha demostrado que en ellas encuentran nuevos hábitats especies marinas como la langosta.

Parques eólicos marinos en todo el mundo

Entrenamiento de rápel para emergencias en una turbina. Foto: Stiftung Offshore Windenergie / Jan Oelker

(27.12.2014)