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Un suelo de piedra natural con baldosas grandes de bordes sin procesar

„La vida de un cantero es tan bella a veces“, así habla Michael Egger, propietario de un taller en Murau, Austria.

El maestro cantero austríaco Michael Egger nos informa sobre el proyecto de su vida, como dice él mismo

„La vida de un cantero es tan bella a veces“, así habla Michael Egger, propietario de un taller en Murau, Austria. Acaba de hablar sobre el original suelo que ha colocado en una casa privada, donde el cliente tenía exigencias muy exclusivas y confió en el buen hacer del artesano.

Y, no obstante, uno habría esperado que Egger soltase un hondo suspiro al recordar el proyecto, ya que el riesgo de que algo saliera mal era muy alto.

Pero vamos por partes. El cliente quería una salón de caza, y el suelo tenía que ser de piedra en el centro y con madero de pino cembra alrededor. Tenía que conseguir una atmósfera rústica pero noble. Ese era el concepto del arquitecto.

„La cliente, para la que estaba pensada la habitación, se enamoró al momento de un determinado tipo de Cosmic Black“, explica Egger.

Para seleccionar la piedra natural, los constructores y los clientes visitaron la empresa Grein, en Italia. „La cliente, para la que estaba pensada la habitación, se enamoró al momento de un determinado tipo de Cosmic Black“, explica Egger. Este tipo de gneis llama la atención con sus vetas doradas, como una pizca de oro en el suelo de un bosque, se podría decir.

El único problema es que sólo había 8 baldosas de ese Cosmic Black, exactamente la cantidad necesaria para el suelo. „El arquitecto le dió el visto bueno al deseo de la cliente, y con eso fue suficiente para meternos en el problema“, ríe Egger, „¿qué íbamos a hacer si una de las baldosas se rompía?

A todo esto tenemos que mencionar que cada una de las baldosas tenía un tamaño de 220 x 150 cm. El grosor era de solo 2 cm, aunque se mantenían estables gracias a una red de fibra de vidrio en la parte posterior.

„Teníamos un operador de grúa estupendo“, explica Egger. Levantó las baldosas hasta la ventana frontal en el primer piso.

„Teníamos un operador de grúa estupendo“, explica Egger. Levantó las baldosas hasta la ventana frontal en el primer piso. Allí, se les colocó un pegamento especial, necesario debido a la red de fibra de vidrio y resina de la parte posterior.

También el suelo fue encolado con ese adhesivo.

También el suelo fue encolado con ese adhesivo.

Finalmente, utilizando el método de „floating and buffering“, y aplicando más adhesivo, las baldosas se colocaron sobre placas de plástico.

Finalmente, utilizando el método de „floating and buffering“, y aplicando más adhesivo, las baldosas se colocaron sobre placas de plástico.

Esto en cuanto a los riesgos que hemos mencionado al principio.

Y no acaban aquí las particularidades de este proyecto. Entre las baldosas se colocaron juntas de latón. Egger habla con admiración sobre esa decorativa idea: „Da un contraste fantástico entre el dorado aleatorio de la superficie de las baldosas y las líneas doradas rectas entre las baldosas.“

Una particularidad más: el borde exterior de la baldosa está sin elaborar, tal y como surgió de la cantera.

Una particularidad más: el borde exterior de la baldosa está sin elaborar, tal y como surgió de la cantera. Tanto el arquitecto como la cliente lo querían así. Con la consecuencia de que los trabajadores que colocaron el suelo tuvieron que adaptar las tablas de madera a cada uno de los bordes.

Y otra particularidad más, que no se ve en nuestras fotos: las baldosas están colocadas en 2 grupos de cuatro, con un efecto espejo (book match).

Y dejamos para el final que hable de nuevo nuestro cantero, a quien le brilla la mirada cada vez que habla del proyecto. „Una oportunidad así solo se tiene una vez en la vida“, resume.

El proyecto fue premiado con el premio de diseño 2014 del centro de la piedra Hallein.

Steinmetzmeister Michael Egger

(29.03.2016)