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Marcel Dijker crea arte con restos que encuentra en la playa mezclados con piedra, madera, conchas y acero

Marcel Dijker: Arte a partir de despojos del mar.

El artista holandés es una apasionado del surf y encuentra material para sus obras en las playas de su país y en sus viajes

Cuando Marcel Djiker va a la playa para practicar surf, se lleva siempre una mochila que vuelve a su estudio llena de restos encontrados en la arena. Con ellos construye pequeñas obras de arte. A veces en forma de peces que, observados con un poco de fantasía, se parecen mucho a las especies originales. A veces son criaturas extrañas, como las que viven en el fondo de los océanos.

Marcel Dijker: Arte a partir de despojos del mar.

Dijker, ingeniero de profesión, creció en la isla holandesa de Texel. Ya de niño, le fascinaba el material que el mar dejaba en la arena de la playa.

En algún momento, empezó a crear pequeñas piezas de arte y cada vez le gustó más la experiencia, según nos cuenta en un email. Su formación artística es autodidacta.

Marcel Dijker: Arte a partir de despojos del mar.

El material de sus piezas, observado de cerca, es realmente fascinante: se desconoce su origen, y tampoco se sabe el camino que ha recorrido por el mar. Pero sí se puede ver en él la fuerza del sol, el poder del viento y las olas, que han convertido en harapos lo que fuera la rama de un árbol frondoso, o una pieza de madera cortada de forma exacta.

Esas son las formas en las que se inspira Dijker. Cuando un objeto en la playa le llama la atención, lo recoge, lo limpia, lo seca y luego se para a dejar llegar la inspiración. „Es en esos momentos, cuando nace una nueva pieza de arte”, escribe.

Después, completa la idea con otros objetos encontrados en la playa que guarda en su almacén.

Marcel Dijker: Arte a partir de despojos del mar.

Además de madera, utiliza también piedras de la playa, por ejemplo para los cuerpos de sus creaciones, o para los pies que las sostienen. Las piedras de playa son también uno de esos materiales que quizá provengan de las montañas más altas y han recorrido un misterioso camino.

Hay un tipo determinado de cáscara de molusco que es ideal para los ojos de los peces.

Lo que no le sirve para nada es la basura de la civilización. „Esos colores no son naturales”, escribe.

No le molesta el hecho de que, en verano, los municipios limpien las playas turísticas. El resto de los meses, el mar es un proveedor fiable de repuestos. Y, como apasionado del surf, buscando las mejores olas, a veces encuentra playas de las que nadie se ocupa, y donde los tesoros desconocidos del océano campan a sus anchas.

Marcel Dijker

Fotos: Marcel Dijker

(24.08.2016)