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Arquitectura: Piña tras la fachada de piedra

(Julio 2011) El invernadero Frutigen (Tropenhaus Frutigen) es uno de los edificios más singulares de Suiza. Por un lado, su combinación de función y situación: en la parte superior de la región de Berna, se dedica al cultivo de frutas tropicales y caviar. Repetimos: en las alturas de los Alpes suizos, donde normalmente van los aficionados al ski o a la montaña, aquí hay gente que se dedica a cultivar la piña y el plátano, además de huevas de pescado. Y todo esto, además, de una forma respetuosa con el medio ambiente.

Por otro lado, también la fachada es singular: en su superficie de cemento, que recuerda a la pared de una montaña llena de fisuras, se han colocado algunas losas de piedra natural. Los arquitectos fueron Gauer Itten Messerli.

La prehistoria es una época muy relacionada con las altas montañas que, a su vez, contienen esa prehistoria, por así decirlo. También el sólido macizo Doldenhorn contiene un flujo permanente de agua procedente del deshielo que corre por el interior de la montaña. La presión de la piedra hace que este agua se caliente a unos 20 °C.

Pero, puesto que la montaña también contiene una gran túnel para el tren, surgió un problema. El agua que discurre por estos cauces se suma en una poderosa corriente de unos 100 litros por segundo. Derivar esta masa de agua natural llevaría a la destrucción de la fauna y flora de la zona.

Y así se llegó a la idea de refrescar las aguas termales de la montaña creando un enclave tropical en Frutigen. La montaña proporciona el calor básico necesario para la instalación y también para otros edificios de la zona. En el comunicado de prensa indican que el resto de energía se obtiene, de forma ecológica, de la luz del sol o del reciclaje de basuras.

No obstante, la prioridad del invernadero no es la producción agrícola. Se trata mucho más de ofrecer una atracción para vecinos y turistas: una gastronomía especial con el ambiente de regiones más cálidas, orquídeas, plantaciones de especias, una exposición sobre los mundos de la montaña y el trópico y, finalmente, la posibilidad de visitar los invernaderos y el criadero de peces.

El centro de visitantes parece un gran bloque de piedra tumbado en el terreno. Su fachada se asemeja a las laderas de las montañas cercanas, gracias a 69 elementos irregulares de cemento coloreado fabricados por la empresa Creabeton.

Y con esto no se acaba la relación con la montaña: puesto que, durante la construcción del túnel para el tren, los ingenieros se encontraron con diversos tipos de piedra, esto debía reflejarse también en la fachada del centro de visitantes.

Así, se colocaron placas cuadradas de granito negro Nero Assoluto, que representan el carbón y la piedra carbonífera a través de las cuales se abrieron paso las máquinas tuneladoras. Placas de gneis Onsernone recuerdan a la piedra caliza de la montaña. Las placas, de unos 3 cm de grosor, fueron fabricadas por la fábrica de pizarra de Frutigen.

El enganche de las placas de piedra a la superficie de cemento supuso un reto especial.

La placa de cemento más grande mide 7m x 3,5 m y pesa 8,5 toneladas; la más pequeña tiene el tamaño de una hoja DIN-A4. El montaje de las partes de la fachada llevó 3 días de trabajo con una grúa de 160 toneladas. El coste total de la instalación alcanza los 30 millones de francos suizos.

Tropenhaus Frutigen

Gauer Itten Messerli Architekten (alemán)

Creabeton

Fotos: Tropenhaus Frutigen