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Arquitectura: Sensacional fachada de piedra arenisca y cristal

(Diciembre 2011) De hecho, este edificio es sólo una caja de zapatos más colocada en vertical, con 6 m de alto y una superficie de 40×40 m. Pero en el Museum aan de Strom (Museo junto al río), en la ciudad belga de Amberes, lo arquitectos han conseguido algo sensacional: por fuera, se trata de un lugar con carácter; desde su interior ofrece espectaculares vistas del exterior y simboliza con su diseño los objetivos y las esperanzas de la planificación urbana.

Llama la atención su fachada de piedra arenisca roja, que otorga al edificio una sobriedad casi exagerada. Esta impresión fue buscada por el gabinete de arquitectos holandés de Neutelings Riedijk Architects: la fachada debe simbolizar la historia de la ciudad, que es el tema del museo y que las nuevas generaciones deben conocer.

No obstante, la imagen casi monolítica de la piedra se rompe aquí y allá con diversos ventanales. Desde dentro, desde las salas de exposición con los elementos inertes que transmiten el pasado de la ciudad, se goza de fantásticas vistas sobre el presente e incluso se vislumbra el futuro en el horizonte, si uno quiere.

Esta apertura del edificio al exterior se ve reforzada por un toque de los arquitectos de Rotterdam: cada uno de los diez pisos está girado 90 grados, por lo que el visitante casi asciende en forma de espiral por las escaleras mecánicas. Desde cada piso se ofrecen vistas en direcciones distintas, y en el piso superior se disfruta de una estupenda vista panorámica y de un excelente restaurante.

La arquitectura pone aquí en escena el mensaje del promotor de la obra, la ciudad de Amberes, cuya preocupación era volver a convertir el barrio portuario en una zona atractiva, tras años de declive.

La piedra arenisca ha venido de India. Con ella se ha cubierto la fachada y la plaza. En el interior, la piedra se encuentra en las paredes de las galerías, en sus suelos y en sus techos.

Se utilizó piedra en cuatro tonalidades, desde el marrón chocolate hasta el rojo oscuro, pasando por el rojo y el naranja. La colocación de cada una de las placas se controló mediante ordenador. Su instalación fue una hazaña logística, cubriendo un total de 13.500 m². En el exterior, las placas tienen un tamaño de 100×60 cm y entre 4 y 5 cm de grosor.

La piedra está cubierta con una impregnación que, al mismo tiempo, actúa como potenciador del color.

También los cristales de la fachada merecen una mirada más cercana. De hecho, no se trata de un cristal plano, como se suele usar para las ventanas, sino que forma ondas que, vistas desde arriba, tienen forma de S. Esto hace que el material sea tan estable que no necesita marcos de ventana, lo que potencia aún más la apertura del edificio al exterior. En las esquinas del edificio, los paneles de vidrio tienen 11 m de alto y sus ondas 60 cm de profundidad.

Un detalle más: en una placa de piedra de cada tres se ha colocado una mano plateada de aluminio, en total, unas 3200 piezas. Este elemento decorativo sirvió también para recaudar dinero de los patrocinadores: por 1000 €, los donantes podían „comprar“ una mano. El coste total del proyecto se cifra en unos 56 millones de €, de los que 33,4 millones se gastaron en la construcción.

Las manos hacen también referencia a la historia de Amberes. Según la leyenda, la ciudad se encontraba una vez aterrorizada por un malvado gigante que reclamaba elevados tributos. Por fin, un héroe consiguió vencerle y le cortó la mano con la que estaba siempre pidiendo más, y la tiró al río.

Las „Antwerpse Handjes“ (Manos de Amberes) se venden hoy en diversas formas a los turistas. Nosotros recomendamos las del mejor chocolate.

El transporte de la piedra y su elaboración fueron a cargo de la empresa belga Belgian Tile Centre Loveld und Gillet. La empresa alemana Halfen se encargó de la colocación de las placas.

Museum aan de Strom (MAS)

Neutelings Riedijk Architects

Belgian Tile Centre (BTC)

Loveld

Gillet

Halfen