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Arte: La piedra inerte y la piel humana

(Agosto 2012) Las obras en bronce de Rodin son conocidas a nivel mundial: „El Pensador“ o „Los burgueses de Calais“, pero Auguste Rodin (1840-1917) también era un artista de la piedra. Bajo el título „Rodin, la chair et le marbre“ („Rodin, la carne y el mármol“) una exposición en París, hasta el 3 de marzo de 2013, se dedica a este aspecto de su obra.

El organizador es el Museo Rodin, que está modernizando actualmente su sede frente a Los Inválidos y, por eso, presenta la exposición en el edificio anexo de La Chapelle. Se muestran unas 50 esculturas del artista y unos 10 modelos en arcilla o yeso.

De hecho, esos modelos son lo más cercano al propio Rodin, ya que en el siglo XIX existía una gran distancia entre la idea para una obra y la realización de la obra en sí: lo único que era obra directa del artista era la idea en sí y el modelo. La realización se llevaba a cabo por canteros que trabajaban en talleres en base al modelo de yeso de la escultura en cuestión.

En su épocaepocaayor producción, Rodin llegó a emplear a unas 20 personas en sus equipos auxiliares, según se explica en el catálogo de la exposición. No obstante, sus contemporáneos veían en el a un „dominador del mármol“, y los críticos expresaban de manera poética sobre cómo la piedra „temblaba“ bajo sus manos.

También resulta interesante el tema central de la exposición, ya que la carne y la piedra son dos opuestos: uno es cálido, blando y vivo; el otro es frío, duro e inerte. Y, sin embargo, el mármol ha sido el material más utilizado desde la antigüedad para representar el cuerpo humano, y no sólo porque sea un material noble y duradero.

Rodin y sus equipos auxiliares eran unos maestros en el arte de dar a la piedra la apariencia de piel humana, y de crear las figuras de forma que parecieran movidas por emociones internas.

Por ejemplo, „La Danäide“, según la leyenda griega en la que las 50 hijas de Danaos matan a sus esposos tras la noche de bodas y son condenadas a llenar eternamente un barril agujereado. Según la perspectiva desde la que se observe a las figuras de Rodin, se ve un cuerpo de mujer joven con una melena rubia, o un personaje cansado en el que parece que la luz se refleje en una gota de sudor, o un personaje totalmente exhausto, bajo cuya piel el corazón apenas late.

„Le Baiser („El Beso“) está lleno de deseo, y la piel del hombre y de la mujer parece sentir un hormigueo.

También „L’Aurore“ („La Aurora“) está llena de emociones: un rostro mira con gran anhelo o esperanza hacia el futuro.

„Paolo et Francesca dans les Nuages“ („Paolo y Francesca en las nubes“) es un ejemplo típico del estilo „non-finito“ de Rodin: podría ser que la obra realmente aún no estuviera finalizada y que la masa que rodea a las figuras llegue a tomar forma algún día.

Rodin fue muy criticado por este tipo de obras, y también por el hecho de quitar el arte de un pedestal y mostrarlo al nivel de los ojos del espectador.

Un ejemplo de ello son „Les Bourgeois de Calais“ („Los burgueses de Calais“), en el que se representa a los 6 nobles de la ciudad que se sacrificaron en nombre de la comunidad frente al asedio de las tropas inglesas en 1347. Rodin no les puso ningún pedestal y tampoco expresó la heroica fuerza de voluntad con la que se les suele representar, sino más bien como si escuchasen la llamada del destino. Los personajes y, sobre todo, sus movimientos de manos parecen no entender lo que vuelve a pasar una y otra vez en el mundo.

„Rodin, la chair et le marbre“, Musée Rodin-La Chapelle, hasta el 3 de marzo de 2013

El Rodin Museum de la ciudad americana de Philadelphia ha vuelto a abrir sus puertas recientemente tras una renovación que ha durado 3 años.

Fotos: Musée Rodin / Christian Baraja