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„Touch Me“ (Tócame) dice la piedra natural

En la feria del mueble de Milán (Salone del Mobile, 8-13 abril) se mostró también la „Moon Table“ de Zaha Hadid, fabricada a partir de un bloque macizo de mármol por la empresa italiana Citco.

Zaha Hadid, Citco: „Moon Table“, Marmor Bianco Carrara. Foto: Franco Chimenti

Lo que nos interesa es el componente emocional de la obra de arte: resulta llamativo que todos, pero todos, los visitantes tocasen la pieza, dejando deslizar sus manos por la superficie y no sólo con la punta de los dedos, sino con la palma de la mano.

Zaha Hadid, Citco: „Moon Table“, Marmor Bianco Carrara. Fotos: Peter Becker

¿Podría la industria de la piedra utilizar este fenómeno para crear productos innovativos?

En primer lugar, para explicar el fenómeno, nos remitiremos a la mitología antigua: existe la leyenda del malvado gigante Anteo, con el que Hércules tiene que luchar. Anteo es invencible ya que, con solo tener un pie en la tierra, su madre Gaia – diosa de la tierra – le otorga nueva energía.

Para expresarlo de forma esotérica, nuestra atracción por tocar la piedra tiene que ver con la energía que sabemos que el material nos transmite.

Pero las cosas no son tan sencillas. Porque hay otros objetos que también nos gusta tocar, como la carrocería de un elegante coche deportivo.

La razón es que este tipo de coches resultan sexys.

Quizá sea que el hecho de tocar piedras nos transmite un sentimiento claramente positivo. Algunas personas incluso utilizan piedras para acariciar. Se trata de cantos lisos que se agarran entre los dedos para relajarse.

Pues, si el contacto con la piedra nos produce emociones y esta faceta se quisiera utilizar para un producto, tenemos que ver primero qué situaciones cotidianas nos encontramos en las que las emociones jueguen un papel importante.

Zaha Hadid, Citco: „Moon Table“, Marmor Bianco Carrara. Fotos: Peter Becker

Por ejemplo, en la sala de espera del dentista. La espera allí es, como mínimo, desagradable. A algunos incluso les produce miedo real.

Quizá se podría fabricar para esta situación una silla con un reposabrazos realizado con una piedra bella, en la que el paciente pueda colocar su mano. El mensaje al tocarla sería: no hay que tener miedo, no va a ser tan grave…

Zaha Hadid, Citco: „Moon Table“, Marmor Bianco Carrara. Fotos: Peter Becker

O en un hotel. Los interioristas podrían colocar una tira de piedra, delante del lugar donde uno se quita los zapatos y cuelga la chaqueta, para que el huésped se pudiera apoyar en la piedra por un momento y relajarse. El mensaje sería: ok, esta no es tu casa pero, por un momento, siéntete como si estuvieras en ella…

O en el cementerio. ¿No tendría más sentido colocar la lápida en la zona más cercana al visitante, en vez de la zona más lejana? Así, quizá se podría sentar en ella, o apoyarse y sentir la piedra con ambas manos. El mensaje de la piedra sería: bueno, todo volverá a ir bien en algún momento…

En cualquier caso, la „Moon Table“ de Zaha Hadid expuesta en la feria del mueble había sido tocada después de poco tiempo por tantísima gente que se empezaba a notar en el -antes- brillante mármol Bianco Carrara.

En una instalación en Madrid en el año 2008, el artista Evaristo Belotti invitaba a los visitantes a pasear descalzos sobre charcos de agua en el suelo de mármol. Foto: Federación Espanhola de la Piedra (25.05.2014)